lunes, 3 de junio de 2013

I+D+I


 El verdadero I+D+i es una actitud. 


Y es una actitud totalmente contrapuesta al «no puede hacerse», al «ya está todo inventado» y al «si las cosas van bien, para qué tocarlas». 

Se opone radicalmente al «qué me vas a contar, yo que llevo toda la vida en esto»; es la antípoda del «no te pago por 
pensar». 

El I+D+i no está reñido con la experiencia, porque se nutre de ella, pero sí es enemigo de la comodidad y el miedo a probar.

 Las personas innovadoras lo son todo el día: desde que toman el primer café hasta que se acuestan; conozco a unas cuantas. 

Piensan en las maneras de hacer distinto y mejor lo de cada día, rompiéndose un poco la cabeza. Y eso, ya lo he dicho, es una actitud. Es esa cultura la que determina el éxito o no de un territorio y de sus gentes. Y no se consigue por decreto, sino que se aprende y transmite. Vayamos a ello.

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